Dennis C. Rasmussen. Los filósofos también tienen amigos

Foto de cabecera: Anna Miller/tufts.edu. Hoy nos parece sorprendente que una amistad entre filósofos pueda ser, además de perdurable, un rasgo de altura intelectual para sus implicados. Lo cierto es que (me permito aquí una generalización) son bastantes las excusas que utilizamos para desconfiar de las reflexiones de aquellos que destacan por su carácter personal antes que por su técnica (aunque en el fondo, y en el caso que nos ocupa, esto no sea cierto): decimos que la bondad es plana y falta de interés, que lo accesible carece de valor, o que es preferible un pedante sistemático y hedonista a un virtuoso moderado.

David Hume (1711 – 1776) y Adam Smith (1723 – 1790) coincidieron durante un cuarto de siglo, y se profesaron una profunda amistad (su correspondencia al respecto fue muy nutrida) que no solamente enriqueció el pensamiento de ambos, sino que además influyó en el pensamiento moderno, contrastando así con las personalidades de Rousseau, Diderot o Voltaire, personajes inquietantemente encantados de conocerse a sí mismos cuya biografía eclipsó a la de los protagonistas de El Infiel y el Profesor (Arpa, 2018), un vibrante recorrido por la Ilustración escocesa, y un interesantísimo tratado de vidas perpendiculares que demuestra cómo a pesar de unas diferencias aparentemente irreconciliables (en prácticamente todas las áreas del pensamiento) no impidieron el desarrollo de una amistad inquebrantable.

El autor de este insólito trabajo es el profesor de Filosofía Política y Teoría Política Contemporánea de la Universidad de Tufts, Dennis C. Rasmussen, y en su trato logra transmitir parte de ese espíritu amigable que se atribuye históricamente a David Hume. De Smith (Dennis también ha escrito con anterioridad sobre los defectos de un liberalismo que suele hacer referencia al economista) ha adquirido la vocación de un profesor preocupado por el legado que se deja a las siguientes generaciones.

Smith y Hume vivieron en ciudades tan distintas entre sí como fueron Glasgow y Edimburgo, y sus opiniones estuvieron más entrelazadas de lo que tal vez hoy estaríamos dispuestos a entretejer con las nuestras y las de otros. La relación entre ambos es, además, casi un paradigma de la clase de amistad que Aristóteles categorizó como motivada por la excelencia, lo que constituye una rareza a la que no he podido resistirme, y que definitivamente me llevó a trazar esta conversación con el profesor Rasmussen.

¿Qué es lo más extraño que ha leído acerca de su libro?

Para ser honesto, no he escuchado ni leído nada terriblemente extraño sobre el libro; la recepción ha sido bastante gratificante. Sin embargo, me resultó bastante gracioso ver que el diciembre pasado aparecía en una lista de los «10 mejores regalos para hacer a un vecino», junto a una vela perfumada de higo y un jarabe de arce envejecido en bourbon.

Pienso que nuestra percepción general sobre los filósofos es que existe una brecha entre la filosofía clásica y las teorías continentales, y que los pensadores como Hume y Smith están fuera de tiempo. ¿Está de acuerdo?

Sí y no. En algunos aspectos, por supuesto, Hume y Smith son productos de su tiempo, pero en otros, por ejemplo, en su escepticismo y pragmatismo, su énfasis en los sentimientos y no únicamente en la razón, parecen bastante modernos. Como observo en el libro, una encuesta reciente de miles de filósofos académicos de todo el mundo descubrió que se identificaban más con Hume que con cualquier otra figura de la historia de la filosofía.

No sé si conoce el sketch de los Monty Python en el que vemos dos equipos de filósofos jugando al fútbol. ¿En qué puestos ubicaría tanto a Hume como a Smith, si tuviera que llevar un equipo del siglo XVIII?

No lo había visto, ¡pero es muy divertido! Hume y Smith sin duda serían mis dos centrales en un equipo del siglo XVIII. Muchos filósofos ubicarían a Kant por delante de ellos, y otros teóricos políticos emplearían a Rousseau, pero yo pondría a Hume y Smith a la contra en cualquier momento.

El infiel y el profesor - Viaje a Ítaca

Tengo la teoría de que el ateísmo/agnosticismo contemporáneo (o la gran controversia religiosa) no trata tanto de la idea de Dios, como de la idea misma de sostener una creencia. ¿Qué opina sobre ello?

Si he entendido tu teoría correctamente, entonces estoy de acuerdo con ella. El problema que muchos ateos tienen con los creyentes religiosos no es tanto que crean en Dios como que crean en algo de manera absoluta e incuestionable. Aunque Hume era escéptico o agnóstico en lugar de ateo, lo situaría también en esta categoría. De hecho, él sostenía que los ateos franceses eran tan dogmáticos como los creyentes religiosos de su propio tiempo.

¿Cuál fue el efecto de la muerte de Hume en Smith?

Seguramente la pérdida de su amigo más cercano lo entristeció y produjo un gran vacío en su vida, pero el efecto que más enfatizo en el libro fue la carta que Smith publicó sobre los últimos días, la muerte y carácter de Hume, Carta a William Strahan. La descripción de Smith de la alegría y ecuanimidad de Hume durante sus días finales y su descripción del filósofo (un profeso escéptico con respecto a la religión) como un dechado de sabiduría y virtud provocó la indignación entre los piadosos.

¿Qué tendría que pasar hoy para encontrarnos con una amistad similar a esta?

No creo que haya nada en el mundo moderno que evite activamente que se forme una amistad como la de Hume y Smith, aunque es extremadamente raro que dos pensadores de su estatura e influencia surjan en un mismo tiempo y lugar.

¿Tendrían Hume y Smith cuenta de Twitter?

Definitivamente, Smith no tendría una cuenta de Twitter. Siempre fue extremadamente cuidadoso al revisar y rehacer nuevamente todo lo que escribió, y siempre estuvo profundamente preocupado por mantener su privacidad; de hecho, una vez comentó que «nunca tolero que mi nombre aparezca en un periódico si puedo evitarlo, lo que para mi sufrimiento no siempre puedo hacer». Hume fue un poco menos susceptible a estos asuntos, pero sí fue tan similar a Smith que estoy inclinado a dudar de que él tampoco tuviese una.

¿Sobre qué filósofos contemporáneos escribiría?

Tiendo a encontrarme más cómodo con los grandes filósofos históricos que con los filósofos contemporáneos, no porque fueran necesariamente más inteligentes o más rigurosos, sino porque generalmente se involucraban con preguntas más graves y más amplias y porque aportaban suposiciones diferentes a las nuestras, lo que puede ayudar a desafiar nuestro punto de vista actual.

Una cosa interesante de su libro es que nos muestra cómo Hume y Smith diferían diametralmente en un tema, pero eso no perjudicó su amistad. ¿Hay algún concepto filosófico capaz de hacer que dos posiciones sean irreconciliables?

Supongo que eso depende en mayor medida de los personajes o personalidades de las personas involucradas. Para algunas personas que conozco, casi cualquier diferencia de opinión, política, religiosa, etc., es suficiente para que se muestren combativas. Pero para Hume y Smith, sus diferencias filosóficas de alguna manera los acercaron; les proporcionaron algo de lo que hablar y discutir.

¿Por qué es tan importante el enfoque biográfico de un filósofo?

No compro en absoluto la afirmación (la escucho muy a menudo) de que los filósofos sólo pueden ser entendidos correctamente como productos de su tiempo, de modo que sus ideas son simplemente expresiones de su contexto histórico o incluso de su composición psicológica. Dicho esto, me pareció fascinante aprender más sobre las vidas y el contexto de Hume y Smith mientras investigaba para el libro. Creo que contar la historia de su amistad y a la vez de sus ideas ayuda a que el libro sea más entretenido y accesible.

¿Está de acuerdo con la idea de que hoy prestamos más atención a los filósofos solitarios e individualistas (incluso hieráticos)?

En algunos aspectos, creo que la disciplina de la filosofía es más interactiva que antes, con el acceso a revistas, reseñas de libros, conferencias, blogs, etc. Era mucho más difícil para los filósofos del siglo XVIII estar en contacto entre sí. Pero todavía hay una imagen popular del filósofo solitario en su estudio, formando grandes pensamientos desde cero. Espero que el enfoque de una amistad filosófica como el de mi libro ayude a disipar un poco esta caricatura.

¿Cuál es el rol contemporáneo de la teoría política? ¿Qué desafíos enfrenta como profesor?

Considero la teoría política como el estudio de los libros que aborden aquellas cuestiones más importantes que enfrentamos como seres humanos. Por ejemplo: ¿Qué es la justicia? ¿Qué es libertad? ¿Qué es la felicidad? ¿Qué constituye una buena sociedad? ¿Qué es una buena vida? Hacer que los estudiantes realmente se preocupen por estas preguntas es a veces un reto —a causa de las presiones de las carreras profesionales y demás— pero también es un gran privilegio y un placer.

¿Qué deberíamos entender o aprender, como sociedad, sobre esta notable relación entre pensadores?

Creo que tanto Hume como Smith tienen una serie de lecciones importantes que enseñarnos en cuanto a las virtudes de la apertura y humildad intelectual, la moderación y el pragmatismo, la cortesía y el respeto, y la importancia de contar con pruebas concretas, en lugar de acudir al instinto o a una ideología abstracta. Como espero que mi libro demuestre, estas virtudes brillan tanto en sus escritos como en sus propias vidas.

* El infiel y el profesor. Dennis C. Rasmussen. Arpa Editores (Barcelona, 2018)
Traducción de Àlex Guàrdia Berdiell.

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